Espacio de Escucha Abierto y Gratuito
La intención del presente trabajo, es relatar la creación y el funcionamiento
del Espacio de Escuchantes en Casabierta.
Casabierta
es una casa, que compartimos un grupo de profesionales (counselors,
psiquiatras, docentes, psicólogos, médicos, terapeutas corporales, pintores y
músicos) donde desplegamos nuestra tarea, desde la filosofía de vida que nos
ofrece el Acercamiento Centrado en la Persona. Dentro de la casa, teníamos un
espacio llamado Leche y Miel, donde nos encontrábamos para estar juntos y
compartir nuestras experiencias. En este espacio, a fines del año 1999,
tomamos contacto con el libro PLANTAO PSICOLÓGICO, NOVOS HORIZONTES de Miguel
Mahfoud y colaboradores, que trata de un modo de atención psicológica “...que
se completa en si mismo, realizado en una o mas entrevistas sin duración
predeterminada, cuyo objetivo es recibir a cualquier persona en el momento
exacto de su necesidad”.... Algunos de nosotros nos quedamos muy interesados
por esta experiencia, que propone ofrecer un espacio donde personas se
disponen a escuchar a otras, en un clima de libertad y respeto, atendiendo a
la demanda emocional presente.
Nos comenzamos a reunir, para traducir y leer el material y poder empaparnos
así de la experiencia llevada a cabo en distintas instituciones de
Brasil.(escuelas, hospitales, etc). De esta manera, comenzamos a darle forma a
lo que nosotros queríamos y esperábamos. En esta primera etapa, Raquel Wrona
fue un referente importante, ya que se dispuso a acompañarnos a través del
correo electrónico, intercambiando experiencias, compartiendo bibliografía y
apoyándonos con su entusiasmo, a la distancia y también con su presencia
activa en el Encuentro Latinoamericano que se realizó en Argentina en Octubre
de 2000. El desafío era, basados en la experiencia de Brasil, armar un espacio
con nuestro propio estilo, teniendo en cuenta las necesidades de nuestra
población y nuestros recursos y posibilidades. Queríamos también hacer un
aporte a nuestra comunidad, ya que la situación social era y sigue siendo muy
difícil y muchas personas no podían ser asistidas por falta de recursos. Unido
a , deseábamos profundamente poder ofrecer un modo de atención, que no
tuviera que ver con el modelo dominante que nuestra cultura propone como
válido, dejando afuera a los que por diferentes razones, no solo económicas,
no pueden entrar en el circuito de “la salud”. Decidimos tomar la oportunidad
que estar en Casabierta nos ofrece; ese iba a ser el espacio de atención;
pensamos que la gente del barrio podía beneficiarse con este servicio, que ya
tímidamente comenzamos a nombrar en español como Los Escuchantes.
En una primera etapa, pensamos el espacio en términos de guardia de escucha
psicológica, pero necesitábamos encontrarle un nombre que tuviera que ver con
nuestra cultura, ya que la palabra plantao, si bien puede traducirse, no tiene
una significación cotidiana en nuestro lenguaje. Entonces decidimos llamarnos
LOS ESCUCHANTES, poniendo el énfasis en lo que consideramos es lo que mejor
define lo que queríamos ofrecer: el estar ahí, presentes para escuchar.
Creímos también importante contar con una instancia de reunión de grupo para
compartir la experiencia, explorar la teoría y un espacio de supervisión a
cargo de Claudio Rud. También nos parecía fundamental que el espacio de
grupo, fuera en el mismo horario en que nos disponíamos a atender, como una
especie de apoyo a las personas que estuvieran escuchando. La importancia de
este espacio, fue confirmada en la practica; mientras alguno de nosotros
estaba escuchando a alguien, el resto del grupo continuaba reunido leyendo
material, supervisando o simplemente estando allí. Este territorio, abrió una
riqueza importante en el desarrollo de los Escuchantes. Para utilizar una
imagen que pueda describir provisoriamente lo que allí sucede, es como
mantener el fuego encendido, estamos alrededor del fuego y misteriosamente,
algo de lo que sucede en el espacio del encuentro con la persona que está
siendo escuchada, se juega en nuestro fogón. Tiene que ver con lo que
nombramos como resonancias, y con el estar implicados en un universo total,
pero este tema lo desplegaremos más adelante, tal vez en otro trabajo, ya
que requiere de una profundidad y extensión que exceden este relato.
Antes de comenzar la convocatoria, trabajamos mucho con nosotros como equipo,
ya que a cada uno le pasaban diferentes cosas con respecto a la propuesta.
Desde comprender la escucha única y explorarla, hasta cuestionarnos acerca de
la gratuidad de los encuentros. Trabajamos los diferentes miedos que nos
producía la situación de estar frente a otro, tal vez por única vez, sobre las
responsabilidades del escuchante, sobre abrir la casa a gente que pasa, sobre
la utilidad de la tarea.... Trabajamos, además de compartiendo y leyendo
teoría, con técnicas psicodramaticas que nos fueron permitiendo abrir el
espacio internamente. Y también pasamos nosotros por la experiencia de ser
escuchados con esa atención que queríamos ofrecer. A medida que íbamos
transitando esto, se fue conformando un equipo sólido y comprometido para
comenzar la tarea.
La forma primera que tomó, fue la de un espacio gratuito, para aquellas
personas que sintieran que por alguna razón, el ser escuchado por otros podía
serle de utilidad. Con la posibilidad de acceder al encuentro hasta tres veces
en un semestre, sin solicitar turno previamente. Pusimos un horario de
atención (viernes de 16 a 18 hs) y armamos carteles para repartir en el
barrio. También informamos boca a boca, a colegas y conocidos. Armamos un
sistema provisorio de registro que consistía en dos planillas, una con algunos
datos que el consultante quisiera dejar, y otra para que nos deje sus
impresiones acerca del servicio. Ambas para ser llenadas voluntariamente.
Pensamos que algunas de las personas que vinieran al servicio, tal vez
requerirían una atención psicoterapéutica, por lo que nos pareció adecuado
tener a mano un listado de instituciones que atendieran en forma gratuita,
para poder hacer derivaciones no vinculantes. Esta fue una de las cosas que
más rápidamente la experiencia nos transformó. La primera vez que tuvimos que
efectivamente derivar, nos resultó imposible enviar a la persona a un servicio
donde iba a ser atendida después de una lista de espera enorme y por un
desconocido. Nos parecía poco comprometido de nuestra parte, así que decidimos
convocar a profesionales que tuvieran disponibilidad para atender dentro de un
honorario muy reducido, a personas que necesitaran psicoterapia. Así que
cambiamos un listado impersonal, por un grupo de personas disponibles para
recibir a personas de bajos recursos. Pronto tuvimos un grupito de
profesionales dispuestos a ofrecer sus servicios, y así conformamos nuestra
red.
Abrimos las puertas de Los Escuchantes, el 5 de Enero de 2001.Teníamos el
temor de no dar abasto con la cantidad de gente, así que fuimos publicitando
lentamente, empezando por los negocios del barrio. La primera experiencia, la
primera persona que requirió del espacio, vino por otro lado, derivada por un
colega de la casa, porque estaba pasando una situación de mucha angustia.
Después de ser atendida, dos veces, por distintos profesionales, nos hizo
llegar su registro, donde incluía este texto:
Mirad los Gansos!
La próxima temporada, cuando veas los gansos emigrar
dirigiéndose hacia un lugar más cálido para pasar el invierno, fíjate que
vuelan en forma de V.
Tal vez te interese saber el por qué los hacen en esa forma. Lo
hacen porque al batir sus alas, cada pájaro produce un movimiento en el aire
que ayuda al pájaro que va detrás de el. Volando en V, la bandada de gansos,
aumenta por lo menos un 71% más su poder de vuelo, en comparación con un
pájaro que vuela solo.
Las persona que comparten una dirección común y tiene sentido
de la comunidad, pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y
rápidamente, porque apoyándonos mutuamente, los logros son mejores.
Cada vez que un ganso sale de la formación, siente
inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de
hacerlo solo y rápidamente vuelve a la formación, para beneficiarse del
compañero que va adelante.
Si nos unimos y nos mantenemos junto a aquellos que van en
nuestra misma dirección, el esfuerzo será menor. Será más sencillo y más
placentero alcanzar las metas.
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los
lugares de atrás y otro ganso toma su lugar.
Los hombres obtenemos mejores resultados si nos apoyamos en los
momentos duros, si nos respetamos mutuamente en todo momento, compartiendo los
problemas y los trabajos más difíciles.
Los gansos que van detrás, graznan para alentar a los que van
adelante a mantener la velocidad. Una palabra de aliento a tiempo, ayuda, da
fuerza, motiva, produce el mejor de los beneficios.
Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un
disparo, otros dos gansos salen de la formación y lo siguen para apoyarlo y
protegerlo. Si nos mantenemos uno al lado del otro, apoyándonos y
acompañándonos, si hacemos realidad el espíritu de equipo, si pese a las
diferencias podemos conformar un grupo humano para afrontar todo tipo de
situaciones, si entendemos el verdadero valor de la amistad, si somos
conscientes del sentimiento de compartir, la vida será más simple y el vuelo
de los años más placentero.
Para Marcela, Graciela y los Escuchantes: creo que este texto
refleja claramente lo que sentí entre ustedes. Gracias! Bea. 2 . 2. 01
Fue un buen comienzo, intenso y estimulante. A medida que fue pasando el
tiempo, algo comenzó a pasar, que hizo que nos cuestionáramos la naturaleza
del espacio; cada vez más, las personas que llegaban a Los Escuchantes, venían
con la idea de acceder a una psicoterapia, y buscaban que sea con honorarios
reducidos. Parecía como que nos habíamos transformado en un pequeño centro de
derivaciones, y esa no era la idea original. ¿Por qué sucedía esto? Esta es
una pregunta muy importante para nosotros que aún hoy estamos tratando de
profundizar. Revisamos el modo en que trasmitimos la propuesta y el modo en el
que es recibida. Fuimos descubriendo como, para nosotros era difícil y a veces
lo sigue siendo, enviar claramente el mensaje de para qué y para quienes es
este espacio, ya que estamos inmersos en un medio psicoterapéutico, en la casa
se trabaja con psicoterapia, y todos los del equipo somos terapeutas.
Entonces, pareciera que se hace difícil realmente, salir de ese modelo, y
aunque mentalmente lo veamos claro, todavía no tiene una integridad en
nosotros.
¿Cómo disponernos a una escucha, en donde ese encuentro único es el foco, si
como terapeutas, tenemos incorporado (más o menos sutilmente) el proceso
terapéutico?; vemos a nuestros pacientes una vez por semana;
conocemos algo de su historia personal y de la historia del vínculo que
construimos juntos, y aunque según el enfoque terapéutico, se priorice el
presente, esta situación de fondo está, impregna la tarea. ( cuando el
cliente busca un psicólogo, él quiere ser atendido en sus necesidades, poco
importa sobre que nombre esa atención se realice. En la practica, lo que
acontece con frecuencia es que, por nombrar su práctica, el psicólogo deja de
hacer su parte, postergando su intervención y empobreciendo el encuentro rico
en posibilidades. Referencia en el Libro del Plantao).
La tarea de ir abriéndonos a la experiencia nueva, despejando preconceptos y
actitudes aprendidas, para poder afinar la escucha en el presente y replantear
el modo en que es trasmitida la convocatoria al espacio, son actualmente los
ejes de la tarea del equipo.
Algunos de nosotros, consideramos que esta tarea nos daba la oportunidad de
investigar acerca de la escucha única, y de un modalidad de psicoterapia
posible a través de un encuentro único. Este no era un interés de todo el
equipo, lo que nos llevó a varias charlas acerca de por qué y para qué.
Básicamente la inquietud sigue siendo ahondar en las siguientes cuestiones
1)
Qué pasa con la persona que requiere la escucha, que busca y de que manera
se siente ayudado
2)
Qué pasa con el terapeuta ( y sus estructuras aprendidas de abordaje)
3)
Qué sucede en ese encuentro
Lo que queríamos explorar, más allá de que sea con forma de investigación, es
qué pasa con un encuentro único, donde no se considera la posibilidad de un
vínculo terapéutico desplegado en tiempo y ritmo, que cuestiones se movilizan
en nosotros y con que palabras podemos comenzar a nombrar esta experiencia.
Un poco siguiendo los lineamientos con los que Rogers describe la necesidad de
teorizar “...una de mis convicciones más profundas concierne a la razón de
ser de la investigación científica y de la explicación teórica. Creo que una y
otra tienen por fin la organización coherente de experiencias personales
significativas. Desde este punto de vista, la investigación no me parece una
actividad esotérica, y mucho menos un medio de adquirir prestigio. Es por el
contrario, un esfuerzo constante y disciplinado tendiente a ordenar los
fenómenos de la experiencia vivida y conferirles un sentido...”; “...la razón
principal de que en el campo de la psicoterapia se desarrolle la
investigación con fines teóricos de una manera sistemática, es el sentimiento
intolerable de que la experiencia acumulada durante las horas de práctica
terapéutica puedan perderse, quedando sólo un conglomerado de hechos más o
menos aislados...”. Teniendo siempre como eje que la experiencia guíe la
producción teórica, y no al revés. Nos parecía que este modo de disponernos,
abre enormemente el campo que se configura en las relaciones llamadas de
ayuda.
Para poder realizar esta investigación, era importante poder tener los
registros de los encuentros. Como no hubo acuerdo en tanto, decidimos no
hacerlo, y aquellos que estábamos interesados, ir registrando la propia
experiencia, buscando material teórico acerca del tema y compartiendo con el
equipo las inquietudes que fueran surgiendo
El encuentro único, nos lleva a cuestionarnos acerca de las expectativas que
como Escuchantes tenemos de nuestra tarea, qué esperamos que pase, qué
control necesitamos tener sobre lo que le pasa al otro; las posibilidades de
transformación y el poder en el encuentro entre personas. También, a medida
que fuimos experimentando el espacio de los escuchantes se fue enriqueciendo
nuestra tarea en el consultorio, ya que para nosotros, que abordamos la
psicoterapia desde el suceso terapéutico, dentro del proceso, nos hizo ver con
más nitidez este aspecto. La realidad siempre es única y nueva, cada vez que
nos encontramos con otro, tenemos la posibilidad de abrirnos a la novedad de
esa experiencia, que va más allá de los datos y el conocimiento que tengamos
acerca del otro. Es como si la experiencia de los Escuchantes nos permitiera
afinarnos para los encuentros con nuestros consultantes, afinando la escucha,
la percepción y la entrega.
Otro punto que nos cuestionamos fue la gratuidad del encuentro. ¿Cómo ofrecer
un espacio gratuito sin olvidar que siempre hay un intercambio posible, sin
instalarnos en un juego de poder sobre el otro? ¿Existen momentos de
intercambio donde el dar y el recibir son la misma cosa y adquieren una
dimensión en donde el ego deja de tener un papel protagónico? Creemos que sí,
la experiencia nos lo va confirmando, cuando podemos hacer lugar en nuestro
ser, y estar ahí, plenamente, dando y recibiendo al mismo tiempo. Siendo la
experiencia del encuentro, habitando las actitudes a las que nos convoca el
encuentro genuino.
Como verán, el espacio de los Escuchantes en Casabierta, es un
espacio vivo, en permanente transformación, que nos llena de inquietudes y de
entusiasmo. Vamos transformándolo desde la experiencia misma del estar allí,
de la unidad que forman nuestras expectativas y la necesidad de quienes se
acercan para ser escuchados. Tal vez, lo más claro y contundente que hemos
aprendido en este tiempo tiene que ver con ESTAR, estar en ese espacio,
dejándonos transformar por la experiencia, acompañándonos en los cambios y
transitando las diferencias.
Para finalizar nuestro trabajo, queremos compartir con ustedes
la descripción que hace Michael Ende, en su novela Momo, acerca de cómo la
protagonista se dispones a escuchar, ya que creemos que es en ese tipo de
escucha en la que confiamos, en nuestra tarea:
”...lo que la pequeña Momo sabia hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada
especial, dirá quizás algún lector, cualquiera sabe escuchar. Pues eso es un
error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía
escuchar Momo era única. Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente
tonta se le ocurrían de repente ideas muy inteligentes. No porque dijera o
preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente
estaba allí y escuchaba con toda su atención y simpatía. Mientras tanto,
miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de
inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que
estaban en él (...) y si alguien creía que su vida estaba completamente
perdida, y que él mismo no era más que uno entre millones y que no importaba
nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba
y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro de modo
misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los
hombres, y que por eso era importante a su manera para el mundo. ¡Asi sabía
escuchar Momo!”.
Los
Escuchantes
Buenos Aires, Septiembre de 2002
Clor. Graciela Gamallo
Lic. Diego Cossavella
Clor. Fernando Vazquez
Clor. María José Gonzalez Cerezo
Dr. Claudio Rud
Clor. Alicia Cabchian
Clor. Silvina Sánchez Díaz
Clor. Ricardo Grinszpun
Lic. Viviana Rey

Palpa 2493 (1428) Tel. 4783.0598
Buenos Aires
Argentina
Bibliografía consultada
Miguel Mahfoud y colaboradores -Plantao Psicológico: Novos Horizontes
Carl Rogers – Terapia, personalidad y relaciones interpersonales
Carl Rogers - Psicoterápia y Consulta Psicológica
Marcia Tassinari – Tesis de Maestrado
Mauro M Amatuzzi – Qué es oir?
Claudio Rud - El poder de la Psicoterapia y el poder en Psicoterapia
Claudio Rud - Empatia
Michael Ende – Momo
Acompañamos este trabajo con los registros que tenemos de
algunos de los encuentros, las hojas de registro
y el material con el que fuimos dándolo a conocer.
Primer Encuentro con una persona que se acercó al espacio de
Los Escuchantes
Casabierta - 5/01/01
Escuchante: Graciela Gamallo
Yo estaba excitada, con ganas de escuchar, de compartir y ver
qué iba pasando en este espacio que inauguraba.
Comencé a sentirme bien, entera, soltando y dejando que B. me
llevara por los distintos caminos que recorría para contar y contarme lo que
hasta hoy había sido su vida. Me hablaba de su coraje y yo me conecté con el
mío, el que necesitaba para tal o cual intervención, dado que no podía
desprenderme de la sensación de que no podía reservarme nada.
Cuando nos sumergimos en aguas más profundas como el miedo,
frustraciones, desorientación, falta de sentido, comencé a sentirme como en
falta, había algo que yo tenía que trasmitir y no lo había hecho. Ella habló
del conocimiento de este espacio por intermedio de Matías. Yo al comienzo de
la entrevista no hablé claramente de este servicio. Cuando preguntó si podía
volver el viernes, mi sensación fue que la iba a decepcionar, como que se iba
a preguntar: y todo lo que te hablé, para qué?. En lugar de esto, su respuesta
fue de aceptación, me trasmitió su agradecimiento y su deseo de volver.
Yo fui atravesando distintos momentos a lo largo de la
entrevista: excitación, serenidad, integridad, coraje, y el darme cuenta que
es más fácil vivenciar esto del "suceso" que explicarlo; sé que para que no
aparezcan interferencias, esto debe quedar claro, transparente, pero no supe
en qué momento hacerlo.
Su respuesta me animó, me dejó la sensación de tarea bien
hecha, pero no obstante, algo tengo que ajustar, que rever, tal vez el poder
tener más confianza en lo importante que puede ser este espacio.
Entre los dos un río
Escuchante: Diego Cossavella
“Un encuentro, el único, tan único como todos los encuentros
(con MAYÚSCULAS)”
Desde el momento en que Leo dijo: “yo quiero tener un encuentro
con él”, y me señaló con su largo dedo índice, sentí la magia incandescente
de un fósforo que enciende, en un destello, toda la cajita.
Me señaló...no dijo mi nombre, no dijo Diego...y ante la duda
de Marce, Leo reforzó: Con él.
Empezamos con ansiedad, con alegría...y con ansiedad.
Sin saber donde sentarnos, la charla empezó de pié hasta que
nos sentó, sin dudarlo, en las sillitas de mimbre que Vivi tiene en su
consultorio.
El habló, yo lo escuché. Luego hablé y él me escuchó. Pero en
un momento, sin saber cuándo ni cómo, nadie habló y nadie escuchó...una
presencia se hizo entre nosotros...un río; sobre el que flotaban manos en
movimiento (como barquitos de papel); sonrisas amplias (de esas que te invitan
con un abrazo y un “café con leche”) ojos grandes y brillosos (de pupilas
dilatadas), y hasta una tabla de surf (en la que no se sabe surfear). Un río
por el que viajaban ondas, vibraciones, gentes, viajes y lámparas de papel. Un
río en el que nadaban las palabras, las miradas, los corazones agitados, y las
almas tranquilas...alegres. Un río cuyo cauce y contenido era AMOR.
El encuentro fue eso, fue AMOR...amor y algo más. No sé que
más; pero hubo algo más. Algo que no se puede decir con palabras, algo que no
se puede mostrar con un gesto, pero sí es algo que se puede transmitir...pero
ahí.
Yo sé que saben de que estoy hablando, y se que saben que no
existen palabras para nombrarlo.
Porque eso que tuvo lugar ahí, fue esa magia incandescente que
sólo cabe en el pecho para después desparramarse por todo el cuerpo.
El encuentro superó al escuchante y al escuchado.
El encuentro fue más que lo que había ahí.
El encuentro fue más y nos superó
El encuentro nos encontró
Diego Cossavella
17-11-00
Segunda experiencia de Graciela Gamallo
Enero 2001
Gustavo fue la segunda persona que se acercó al espacio de los
escuchantes.
El encuentro sucedió a pesar de ir tomando distintas formas,
digo sucedió a pesar de, porque me sentí muy conectada con él, entendía lo que
me iba pidiendo, su demanda era constante, a tal punto que por momentos yo
sentía "tengo que librar una batalla".
Por un lado tratar de ser lo más fiel posible al marco del
espacio de escuchantes y por otro, casi como que "la vida de Gustavo estaba en
mis manos".
Me generó confusión, conflicto, muchos interrogantes y también
la posibilidad de abrir límites.
El darme cuenta que en nombre de mantener puro el encuadre, me
privaba de integridad y al mismo tiempo el poder decidir libremente. Todo esto
fue supervisado con el equipo (hoy considero este momento tan importante como
el que se mantiene con el consultante, a veces como si se tratara del mismo
momento)
A partir de poder verme y sentirme como persona entera, más
allá de los límites del encuadre, que hasta podrían en algunos casos, llegar a
ser perjudiciales.
Creo que el de los escuchantes es un espacio de transformación,
y como tal, sin perder el horizonte, se podrá ir haciendo camino al andar.
Mi primera experiencia en los Escuchantes
Escuchante: Viviana Rey
B.
Luminoso dolor
Atrapado en la belleza
Oscuro dolor
Abismo
Cuerpo que llora
Tocame quereme
Sentime
Si no, no me toco, no me siento, no me quiero
Espejos rotos...
Fue una experiencia particular, porque yo ya sabía más o menos
que pasaba. Era su segundo encuentro en los escuchantes y habíamos conversado
un poco en la supervisión.
En el encuentro me sentí muy cómoda, es una mujer muy
agradable, muy expresiva y sobre todo muy atenta a que la persona que está con
ella se sienta bien. Muy pendiente de eso, a tal punto que esa actitud le daba
cierta rigidez. A medida que fue pasando el encuentro, fue tomando una postura
corporal más relajada, totalmente sentada en su silla y no en el borde,
hablando más en contacto. Una de las dificultades de B. es que padece de
artritis reumatoidea.
Yo me sentí rara, por momentos no podía dejar de pensar en
términos terapéuticos, lo que también a mi me daba cierta rigidez; ese mapa se
me hacía presente, y me obturaba el escuchar. Esta dificultad, se encontraba
con la demanda de B., su necesidad de comenzar una terapia...A medida que fue
transcurriendo el encuentro, mi rigidez también se relajó y pude tomar
contacto con su dolor, atrapado en la belleza de agradar y controlar.
Es difícil soltar ese lugar de tratar de arreglar algo...y
estar simplemente allí…
Hubo momentos donde podía estar escuchando plenamente, más
ingenuamente, sin un ordenador, simplemente mirándola, escuchándola y
compartiendo con ella mis impresiones.
Cuando pude compartir desde ese lugar, fue liberador para ella
y para mi.
Actualmente, B. está realizando un proceso terapéutico.
Registros
Espacio de Escucha Abierto a la Comunidad
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Muchas Gracias
Los Escuchantes en
Casabierta
Espacio de Escucha abierto a la Comunidad
Cree que el encuentro le fue de utilidad? SI-NO
Quiere contarnos por qué...
Quiere hacernos algún comentario o sugerencia?
Muchas Gracias
Los Escuchantes en
Casabierta
SERVICIO
DE ESCUCHA A LA COMUNIDAD
Si necesita hablar con alguien...
...si está sólo o angustiado (o ambos)
...si necesita compartir lo que le pasa...
en CASABIERTA lo escuchamos.
Psicólogos, psiquiatras, counselors, con ganas de ayudar...
Horario de Atención: viernes de 16 a 18 hs.
Dentro de este horario no es necesario solicitar turno.
Informes: 4783.0598
Casabierta:
Palpa 2493 Timbre 1
Los Escuchantes en Casabierta
Espacio de Escucha Abierto a la Comunidad
Somos un equipo de personas, disponibles para cuando creas que
ser escuchado con atención y respeto puede ayudarte.
Modalidad de Funcionamiento:
Las personas que requieran este espacio, tienen que acercarse a
Casabierta, los días viernes, en el horario de 16 a 18 hs., sin solicitar
turno previamente. Serán atendidos por un escuchante de nuestro equipo.
El encuentro es gratuito y puede ser solicitado hasta tres
veces, en el transcurso de un semestre.
Equipo de Escuchantes: