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“ La certidumbre de lo vivenciado es difícil de transmitir... pero esta permitiendo labrar mi camino”
Es imposible soslayar la experiencia personal en pos de una supuesta objetividad. Porque la objetividad tan alabada otrora por la ciencia en realidad no existe. Porque el intento subjetivo, además. . . . tiene sentido. Sin un sentido probablemente el Universo no existiría. El Hombre es parte de ese intento. (Castanedas)
Cuanto mejor reflejamos ese sentido mas nos acercamos a un mismo centro fundante, como a un origen común.
Importa entonces, desde que mirada se hagan las preguntas.
Cuanto mejor apuntan a ese vislumbrado origen, parecieran ser más certeras. Un centro común del que irradian nuevas preguntas y se establecen nuevos paradigmas que nuclean más miradas aun. [1] Por eso podemos simpatizar desde distintas disciplinas de la actividad humana.
Con estas convicciones la subjetividad cobra otro valor. Aunque se trate del más puro experimento científico aislado en el laboratorio.
He pasado casi 15 años de mi vida como “investigador científico”. .........adaptando resultados a la búsqueda de verdades estadísticamente comprobables.
Pero esos tan elaborados experimentos, cambiaban totalmente su sentido cuando se les daba una mirada alternativa atendiendo a la individualización de los resultados,” caso por caso” y, aislados de una supuesta corrección estandarizante. Hubieran aportado mucho mas, en su momento, criterios de “verdades “individualizadoras.
Las “verdades globalizantes” muchas veces dejan de serlo para cada individuo en particular. Como ocurrió con la Física Newtoniana cuando se la quiso aplicar al mundo subatómico.
Pero el saber humano es así. Hay un tiempo personal para asimilar la experiencia humana universal.
Algo significativo debe sucedernos para acercarnos y dejarnos llevar por una determinada corriente de pensamiento. O para aceptar sabidurías milenarias.
Había que cambiar de dimensión internamente y poder ver en el afuera, esa otra dimensión.
Como el huevo de Colón. Hubo que concebir a la Tierra como un globo para atreverse a navegar hacia el horizonte. En algún momento comencé a acercarme a esa “otra “literatura[2], a otra manera de “ver”, a conocer otras gentes, a identificarme visceralmente con ese mundo que estaba ahí, pero que no podía ver.
Todo cobraba otra dimensión. Aunque la Tierra fuera una esfera desde siempre. Tampoco podía entender mis experimentos desde el paradigma en que me encontraba. Debí transitar una costosa experiencia para lograr “acercarme” a esa, hasta entonces, invisible Red[3].
Comenzó así mi transformación.
Una hermosa “vuelta a casa”. Conocida por todos los que han experimentado alguna vez este proceso. Acompañado por un inolvidable terapeuta rogeriano, compartiendo significativos momentos en los Grupos de Encuentro organizados por el antiguo AECP y experimentando los inconmensurables beneficios de la Homeopatía Hahnemaniana. Me invadía, finalmente, una profunda sensación de “pertenecer”. Después de tantos anos flotaba a gusto en una “corriente” poderosisima. Suavemente acunaba mis cambios y posibilitaba ese “retorno”.
Leyendo a Rogers podía identificarme visceralmente. Leyendo a Hahneman, también.
¿Dos miradas? Tanto la Homeopatía como el Abordaje Centrado en la Persona[4] me ayudaron a ese reencuentro y me he apropiado de esas formas de “ver”. No necesite mas ”cantidad de lectura “ para certificarlas. La experiencia había sido muy fuerte y el resultado a favor, demoledor. Una fuerte identificación y una convicción afirmada en la experiencia personal.[5]
Cuando la elección es genuina, sin duda responde a profundos procesos de transformación personal del que asiste y del que es asistido.[6] Así fue que me hice Homeópata. Otro gran reencuentro. El de mi profesión y el de mi persona. Podía “practicar” mi transformación asistiendo a otros en su propio proceso.
La practica Rogeriana y la Homeopatía, de alguna manera, siguen una misma línea o se basan en paradigmas similares?
Voy a exponer los lineamientos fundamentales de la Homeopatía tratando de evidenciar las similitudes conceptuales de ambas practicas.
Hahneman descubre en 1796, que cualquier sustancia, procesada adecuadamente, posee una acción homeopática. (Homeo= igual; pathos= patología [7] Estas sustancias, convertidas en “remedios”, generan síntomas al ser experimentando en voluntarios sanos.
A este procedimiento se lo denomina Patogenesia. Es el conjunto de síntomas que es capaz de generar cada remedio y representa la capacidad terapéutica del mismo. Generan síntomas físicos y mentales. También generan deseos y aversiones alimentarias así como reacciones diversas al clima y la temperatura. Finalmente, cada remedio termina constituyendo una unidad organismica con su prototipo constitucional y reaccional físico y mental.
Estos mismos remedios que “enferman” a los sanos, curaran a los enfermos que padezcan esos mismos síntomas. Este fue el primer gran descubrimiento hahnemaniano. La primera piedra que echo a andar la Doctrina Homeopática. Y se dio vuelta la Historia de la Medicina. · Lo que enfermaba curaba
Y esto podía lograrse aparentemente, con cualquier sustancia. ¡Incluso con aquellas consideradas, hasta entonces, inertes desde el punto de vista biológico!
El primer remedio fue la quinina. Esta sustancia era conocida por producir síntomas palúdicos y a su vez era usada para tratar los síntomas de la Malaria. Hahneman, diluyendo la sustancia infinitesimalmente, para evitar los efectos tóxicos de la sustancia en bruto, descubre que estas diluciones promueven efectos terapéuticos más profundos, más duraderos y con menos reacciones adversas. También descubre que, con las crecientes diluciones y sucuciones violentas, intercaladas entre las diluciones, aparecen
· otras propiedades terapéuticas que influyen en la totalidad del individuo incluyendo la esfera mental.[8]
Ya no solo promueve la acción contra la Malaria, sino que promueve una serie de modificaciones en el individuo que tiene que ver con la capacidad total del organismo de adaptarse y lograr un equilibrio.
Hahneman comienza a experimentar con innumerables sustancias y sienta las bases de la Homeopatía[9]. Dado que trabajaba con remedios que no poseían partículas en suspensión[10] les adjudico un poder dinámico o espiritual.
Este dinamismo del remedio se unía, de alguna manera, a una fuerza dinámica del organismo a la que denomino Fuerza Vital.[11] El individuo se curaba a sí mismo si su FV era estimulada apropiadamente; si su propia fuerza interior era reencausada, para que por si misma tomara el camino de la salud. Esto podría representar un sustento biológico (bioenergetico) de la postulada Tendencia Actualizante de Carl Rogers.
Detengámonos un instante para definir a esta fuerza.
Leemos el paragrafo #9 del Organon de la Medicina[12]
“En el estado de salud del hombre, la energía vital inmaterial (soberana),
la “dinamis”, que anima el cuerpo material (organismo), reina de un modo
absoluto, y mantiene todas las partes del organismo en una admirable y armoniosa
actividad vital, tanto en sus sensaciones como en sus funciones, de tal manera
que el espíritu dotado de razón que habita ese organismo pueda disponer
libremente de ese instrumento vivo y sano para alcanzar los más altos fines
de su Es este mismo Principio Vital el que es capaz de dar síntomas Leemos en el paragrafo # 11: “Cuando una persona se enferma, esta energía espiritual, activa por si misma y presente en todas las partes de su organismo, es la que primero es desarreglada por la influencia dinámica de un agente patógeno hostil a la vida.”
En estos dos paragrafos esta sintetizada gran parte de su obra, de su concepción sobre la salud y la enfermedad.
Ambas dependen del estado de equilibrio de la fuerza vital.
El desequilibrio de esta fuerza dinámica (que parangona con la acción de la fuerza gravitacional de la Luna sobre la marea o la de un imán en una aguja) precede a cualquier desorden orgánicamente visible y determina la manera de desarrollarse los síntomas en una enfermedad en ese individuo en particular. Los síntomas individualizables son los que sirven terapéuticamente en Homeopatía. Los síntomas comunes a cualquier enfermedad, no ayudan a individualizar el caso. Importa la manera particular en que el paciente vive la afección general.
Concluye el mismo paragrafo.....“Como un poder invisible en si mismo, y reconocible solamente por sus efectos en el organismo, esta entidad energética solo puede expresar y revelar su desarrollo por manifestaciones patológicas en las sensaciones y funciones....”
Este poder invisible cobra más sentido hoy a la luz de los avances de la física moderna. Durante los últimos 250 años, la visión materialista del universo creció constantemente en el pensamiento de las sociedades industrializadas, y por consiguiente el concepto vitalista cayo en el desprestigio. La ciencia llegó a considerar el mundo como completamente explicable en términos puramente mecánicos. Las ciencias biológicas también adoptaron este punto de vista de manera que se ha amasado una inmensa cantidad de información con respecto al funcionamiento físico y químico del cuerpo humano. Estos datos son verdaderos y correctos. No contradicen en absoluto la idea de la Fuerza Vital. Pero. . .
. . . los mecanismos físicos y químicos son meras ayudas a la acción de la FV sobre el plano físico del organismo.[13]
Leemos del propio Einstein:
“...podemos considerar que la materia esta constituida por las regiones del espacio en las que el campo (energético) es sumamente intenso... En este tipo de física no hay lugar para el campo y la materia, ya que el campo es la única realidad”[14]
Extrapolando estos conceptos de la física y resumiendo mucho podemos concluir, en honor al tema que nos ocupa, en lo siguiente:
“Los mecanismos físicos y químicos (materia), son meras ayudas a la acción de la FV (energía), sobre el plano físico del organismo (materia).”[15]
A pesar de que las ciencias biológicas han incorporado estos conceptos con lentitud en su visión del organismo humano, las bases de la Homeopatía permanecen incólumes desde su fundación. Se han establecido leyes que guían a todo homeópata desde hace 200 años. Se han perfeccionado los métodos y ya contamos con un arsenal terapéutico de mas de 2000 remedios. Pero las bases sentadas entonces, siguen siendo las mismas.
Lo establecido deductivamente por este genio de la Medicina, tiene su correlato en los hallazgos de la física moderna.
Esta nos demuestra que los objetos materiales no son entidades distintas, sino inseparablemente ligadas a su ambiente; que sus propiedades solo pueden comprenderse mediante su interacción con el resto del mundo. Y esto sería aplicable tanto en el micro como en el macrocosmos.[16]
· La Homeopatía es la única Medicina que ha establecido leyes que marcan el proceso de curación. Y curiosamente, el proceso de enfermedad sigue un camino inverso. · EXPLICAR LEY DE CURACION
No puede soslayar aquí la mención de la similitud entre las leyes de curación homeopáticas y la estratificación clínica que hace Rogers al describir la evolución de sus pacientes, en un intento de demostrar a sus colegas norteamericanos cierta “ciencia” en sus hallazgos.[17]
Observando la enfermedad en cada paciente, Hahneman había generado un doble suceso: individualizar cada caso, personalizando tanto el proceso terapéutico, como el de la enfermedad. Y a través de estos tratamientos individualizados descubrió leyes aplicables a todos los casos.
Había encontrado la forma de personalizar la terapéutica biológica y había establecido leyes generales.
Un tratamiento que contemplando la totalidad organísmica iba dirigido a la individualidad caracterológica y biológica en su particular interacción con el medio. Buscaba lo individual del proceso que determinaba esa patología. O lo que es casi lo mismo se olvidaba de la Patología como algo útil desde lo terapéutico.[18]
Para ahondar en la manera de padecerla en cada paciente. Individualizaba su sufrimiento.
Solamente después de una meticulosa toma del caso, recogiendo todos los síntomas que distinguían a ese paciente, buscaba la imagen en espejo, del remedio que reflejara lo más exactamente su padecer[19]. Le devolvía la salud ofreciéndole una “pizca de su enfermedad” en forma de remedio homeopático.
Lo mismo que enfermaba era capaz de curar.
Maravilloso para una época muy oscura del conocimiento científico!
Varios autores consideran hoy día a la enfermedad y a la salud como dos partes de un solo proceso.[20] Rogers también habla del Proceso como un continuo, donde la enfermedad es una parte necesaria del camino. Uno no es un enfermo. La enfermedad es una dificultad a transitar o una “herramienta” necesaria.
Al principio son funcionales y reversibles en la mayoría de los casos: asma, colon irritable, hipertensión, etc. Pero pueden convertirse en orgánicos e irreversibles: enfermedades degenerativas crónicas, cáncer, cirrosis, hipotiridismo severo, etc.
· Un individuo no esta enfermo por padecer de un órgano. Un individuo esta enfermo previamente y lo manifiesta por ese órgano. Por el punto de menor resistencia.
Se “salva” la persona al enfermar esa parte del organismo. Concepto totalmente revolucionario para la época, y aún para la actualidad del pensamiento médico dominante.
A pesar de los avances técnicos de la Medicina “moderna”, en su ultraespecialización, la mayoría de las veces, aísla al fenómeno local de la totalidad.
La consecuencia práctica experimentada por cualquier paciente actual, es que, instituido un tratamiento para esa determinada afección, aparecen otros efectos indeseables o colaterales y el paciente nunca esta libre de síntomas.
· Para la Homeopatía una úlcera curada, por dar un ejemplo, no significa un paciente curado.
Energia vital-Tendencia Actualizante
El otro gran concepto enhebrado por Hahneman, del cual venimos hablando y que cuenta hoy con varios homónimos desde otras visiones, es el del concepto de Energía Vital[21]. Repitamos el paragrafo # 9 del Organon: la Energía Vital es. . . “ aquella que le da fuerza y organización al individuo para alcanzar los altos fines de su propia existencia. . . .
· Este concepto es lo más parecido que he encontrado a la idea de Rogers acerca de la llamada por él “Tendencia Actualizante”.
Por otro lado, la observación clínica de la marcha de la fuerza vital desde el desequilibrio hacia el equilibrio y viceversa, es comparable a lo observado por Rogers en los procesos terapéuticos de sus pacientes.
El confiaba en esa Tendencia, que siempre buscaba la manera de encontrar el equilibrio para perpetuar a ese individuo. ( Aún a costa de enfermar alguna parte, diríamos los homeópatas).
Le ofrecía al paciente un ambiente donde poder desarrollar, sin trabas, su propia Tendencia. Esto guiaba a Rogers que, ofreciéndole un reflejo algo tangencial por cierto, lo hacía avanzar en su propia dirección. Se cuidaba mucho de no desviarlo en su camino. Respetaba su propio desarrollo. Como auténticamente confiaba en este mecanismo, era congruente y esto facilitaba ese desarrollo en la buena dirección. El confort que le brindaba al paciente le permitía crecer. Este ámbito relajado estaba dado básicamente, por la aceptación incondicional que brindaba en forma auténtica. Porque si no era así, era imposible la terapia. Cuando por la razón que fuera no podía establecer esas condiciones, aconsejaba no continuar ese vinculo terapéutico. Esta aceptación auténtica era parte de su propia congruencia. Convencido de que éste era el camino para vincularse como asistente o facilitador, su actitud natural era congruente, auténtica y empática.
Entendía al otro desde el lugar del otro.
BUSQUEDA DEL SIMILIMUM
Quiero relatar ahora, lo que debe hacer un medico homeópata autentico[22] para poder encontrar el remedio (similimun), que mejor refleje el padecer del paciente. · El llamado similimum es el que conducirá al paciente, (uniéndose a su propia fuerza curativa) por sus propios medios, hacia la salud.
Debemos recibir al paciente con lo que trae.
· Nuestra mayor arma es librarnos de todo prejuicio. Escuchar libremente lo que nos relata sin interferir con preguntas y anotar en un papel en blanco: ¡poderosisima herramienta ésta que nos libera de prejuicios! La pregunta más profunda que estamos autorizados a esbozar es: ¿Que más?
Si lo necesitamos, intentamos preguntas que no impliquen respuestas por un sí o un no. Provocar este tipo de respuesta invalida la pregunta.
· Solo el fluir espontáneo de los síntomas nos guiará al final y los datos obtenidos de otra manera serán de valor relativo a la hora de evaluar. Exceptuando los casos de pacientes pediatricos muy chicos o de ancianos muy deteriorados, la visión de un familiar puede entorpecer.
Solo nos sirve el relato de los síntomas en la manera que lo vive el paciente.
Tratamos de despojar ese relato de todo conocimiento previo por parte del paciente. La cultura, el conocimiento, y particularmente el psicoanalítico, nos entorpece bastante.
· Queremos conocer el síntoma desde la verdad del paciente.
· Cuanto más raro, extraño y peculiar sea el síntoma, más nos ayudará en la búsqueda del similimum. Cuanto más auténtico y original sea el dato, más útil será tenerlo en cuenta.
· Para eso debemos desarrollar la empatía al máximo.
ACTITUD DEL HOMEOPATA
· Los homeópatas debemos tener o aprender a desarrollar una aceptación muy cercana a la incondicional marcada por Rogers.
· Debemos estar libres de prejuicios y de marcos teóricos que intenten “explicar“. Basándonos en construcciones teóricas, por más correctas que nos parezcan, cualquiera de ellas nos alejara del paciente y del “remedio homeopático correcto “ Esto no implica desconocer los hallazgos científicos, los estudios de laboratorio y los estudios complementarios de ninguna manera. Pero solo sirven para establecer el estado fisicoquimico y no el dinámico.
· El buen medico homeópata, aunque no conozca acerca de Rogers, aprende a escuchar al paciente con esta actitud de aceptación incondicional. Sabe además que, aún él más leve gesto de su cara en contra de ello, puede condicionar desviar al paciente de su relato espontáneo
· Cuando queremos profundizar en algún aspecto intentamos hacerlo, reflejando, con palabras del paciente, dándole algunos tonos, enfatizando o amortiguando según el caso y el arte del medico. El uso del lenguaje, utilizando el más accesible al paciente, tiene que ver con el entorno empático que procuramos lograr.
Recuerdo a Rogers cuando se esmeraba tratando de explicar el cómo hacerlo pero advirtiendo que solamente podía hacerlo quien realmente sentía lo que hacia en forma autentica. Apoyaba el acompañar en el aprendizaje pero se negaba a que esto pudiera realmente enseñarse.
Es parte del arte de establecer un vínculo terapéutico basado en la confianza. Es la gran arma que tenemos para permitir el libre fluir. La ausencia del miedo al ridículo durante el relato de los padeceres, permite el relato tal cual los vive el paciente
EL PACIENTE
El paciente homeopático también aprende, con el tiempo, a olvidarse de los datos aportados por la cultura. En ese sentido un niño o un paciente del campo, sabe más acerca de sí mismo que un adulto universitario o un habitante de la ciudad.
Nos estorban los datos de la cultura. Que el paciente conozca acerca de un análisis de laboratorio entorpece. Lo predispone y nos predispone. Nos crea un prejuicio.
Cuanto más informado este el paciente acerca de su dolencia desde un punto de vista cultural o científico, más difícil va a ser LLEGAR AL “CENTRO” DE SU PADECER. Al núcleo de su sufrimiento, según el concepto de Paschero.[23] Esto no implica desconocer los hallazgos científicos, los estudios de laboratorio y los estudios complementarios de ninguna manera. Pero solo sirven para establecer el estado fisicoquimico y no el dinámico.
Reconozco en Rogers a un maestro excepcional del arte de la comunicación humana. Y me ha sido de gran ayuda para la práctica de la homeopatía. He podido integrar conceptualmente algo latente en mi y creo que este es el camino en estas profesiones de ayuda.
· Los homeópatas debemos aprender de nuestros pacientes todo el tiempo. Son ellos los que nos guían constantemente. ¿Qué otra cosa distinta recomendaba hacer Rogers?
· Finalmente debemos encontrar un remedio que refleje “biológicamente” el estado de la Fuerza Vital de ese organismo desequilibrado con síntomas desagradables. Solo los síntomas amalgamados en la totalidad, nos guían en la curación. Ninguna especulación teórica nos ayudara.
· Este respeto por lo que el paciente trae será clave a la hora de decidir terapéuticamente.
LA CONFIANZA
Quiero hacer mención a una cuarta pata del andamio rogeriano: la confianza Tiene dos extremos. · La confianza del médico en su postura y la confianza del médico en el paciente.
· Confiar en el proceso del paciente, auténticamente, le allanará el camino de la curación. Aprenderá a confiar en sí mismo y en el vínculo establecido. Este es el marco indispensable de toda relación de ayuda.
· Y si no confiamos en los síntomas, jamás llegaremos al paciente. No habremos desarrollado en la practica la empatía, la congruencia, la aceptación incondicional, por no haber sido realmente auténticos.
FINAL
Toda esta sutil compaginación requiere de una armonía permanente. Es innegable que requiere de una práctica y de cierta experiencia.
Pero no puede aprenderse en un curso. Se debe “aprehender” durante el desarrollo personal. Lleva un tiempo y debemos estar permanentemente atentos a como “suena” nuestro instrumento. Afinarlo en cada partitura que nos toca interpretar.
En este sentido están inconmensurablemente agradecido a mi paso por el CEPOR, el AECP, los grupos de Encuentro y a toda la gente que en ese ámbito hoy me sigue ayudando a no desafinar demasiado.
· Creo que, más allá de haber conocido o no a Rogers, comunicarse con el paciente centrándonos en el mismo, es lo que hace más posible que una terapia sea exitosa.
En la Homeopatía en particular, su concepción filosófica la acerca aún más a Rogers y sus seguidores. No solamente en la actitud vincular. La concepción de totalidad organísmica es el equivalente a la totalidad sintomática. Aunque creo que en definitiva la actitud vincular se desprende de una acabada concepción de la totalidad del ser que implica la constitución organísmica y su vinculación con el medio. . . . . .el campo es la única realidad...(Einstein)
COMPARACION FINAL
· El Principio Vital es el equivalente al de Tendencia Actualizante. · La aceptación incondicional se homologa a la de la observación libre de todo prejuicio [24]para la toma del caso. · El uso del reflejo como recurso terapéutico y la búsqueda del similimum, aunque uno sea una actitud y el otro un equivalente biológico, no deja de sorprender. De ambas maneras se toca algo muy profundo que es curativo. De una manera se llega al propio centro; de la otra... también.
En Homeopatía cuando se administra el similimum se observa en el paciente un proceso que ronda con lo asombroso. · Se inicia un camino de retorno. Los síntomas o trastornos que ha tenido el paciente van surgiendo en el orden inverso al que fueron apareciendo en la vida. Los síntomas actuales se agravan por un tiempo. Todo esto implica que se ha iniciado el proceso de curación, siempre y cuando este acompañando de una sensación subjetiva de bienestar aunque los síntomas orgánicos estén agravados. · Es muy similar a lo que relatan los pacientes en las transcripciones de las cintas grabadas de Carl Rogers. · Por un momento en ambos casos pareciera que todo esta peor. Para luego encausarse por un camino de real curación y transformación.
En Homeopatía no solo vemos como van desapareciendo los síntomas orgánicos. También asistimos a la aparición de profundos cambios en la conducta y el carácter. La personalidad sufre profundas transformaciones que lo compatibilizan más con la realidad y aparece como mejor dotado para responder a los cambios que le impone la vida. Desaparecen los temores y puede disfrutar más de los placeres. Afronta mejor las pérdidas y supera los acontecimientos duros, tristes o los trances emocionales más duros. Algo incomprensible a nuestras miradas ocurre cuando se inician esos procesos. Alguna llave se prende. SE ABREN PUERTAS QUE ANTES ERAN IMPOSIBLES DE ABRIR. Se pone en marcha el mecanismo de curación para el Homeópata. Se inicia el Proceso de convertirse en persona, para Rogers.
¿ Dos Miradas?........
“.... los avances de la física moderna han sido espectaculares y han cambiado la concepción del Universo . . . sin embargo, el avance científico que le sucedió no avanzó, en la medicina oficial, en la misma medida.......”
Quiero agregar esta poesía a manera de homenaje agradecido a quien me asistió en mi propio proceso. Su poema fue y sigue siendo para mi un gran regalo. . mi premio.
T R A N S F O R M A C I O N
...y entonces el pez tragó... se atoró, se asombró, el agua, lo estaba ahogando Y entonces el pez recordó. . . batracio, reptil, ave, mamífero, Hombre. Y se mudó, y se esforzó, y se extenuó. Su cuerpo cambio hasta la altura de los cinco dedos, algunas circunvoluciones, y todas las ilusiones, Transparencias y espejos. y entonces el hombre tragó se atoró se horrorizó ¡el agua lo estaba ahogando! Y entonces el hombre se aquietó se entregó se transformó y fue: Agua . . . Pez Batracio. . . Reptil Ave mamífero . . . hombre Misterio. . .
¨ Trabajo presentado en el VIII Encuentro Argentino del Enfoque Centrado en la Persona “Rogers después de Rogers”, Organizado por: Asociación Argentina de Counselors – Casabierta – C.E.P.O.R – Holos - Koinonía [1] C.Rud [2] Mis primeros pasos fueron apuntalados epistolarmenete (uno los necesita en esa soledad) por Carl Rogers, Carlos Castañedas, Marylin Ferguson, Frikgor Capra, Kinged Smith y Prygogye entre otros [3] La Conspiración de Acuario. M. Ferguson [4] Person Centered Aproach [5] Experiencing. C.Rogers [6] Lo que entre los anos 70-80 se entreveía, hoy se ha hecho más tangible. Se han formado comunidades dentro de las comunidades. En nuestro sistema de oferta-demanda existe también cierto tipo de pacientes para cierto tipo de terapéutica. [7]Homeo= igual; pathos= patología. [8]. En muchos casos cada remedio tiene su propia personalidad. Ver ”Las Personalidades Homeopáticas”. Dr.Draiman. ; ” Homeopathic Drug Pictures.” ML Tyler; “Materia Medica Comparada.” Dr.Eugenio Candegabe. [9] Al final de su vida estudia 90 remedios. Hoy día contamos con un arsenal de alrededor de 2000. [10] Según el Número de Avogadro, en las diluciones terapeuticas homeopáticas no existe soluto en suspensión. [11] Actualmente se están analizando los hechos evidenciados por la Homeopatía a la luz de los nuevos conceptos de la física que incluyen la teoría electrodinamica cuántica y los modernos conceptos en termodinámica. [12] Uno de los primeros y más grandes libros científicos dados por la Medicina donde Hahneman escribía solo lo comprobable. Sus reflexiones finales estaban avaladas por largos años de investigación clínica comprobables en miles de casos. Entre otras de sus virtudes, para establecer conclusiones científicas, utilizaba el método del “doble ciego”. No se tiene noticia de la utilización de este método previamente. [13] Vitoulkas: La Fuerza Vital vista por la Ciencia Moderna en Las leyes y Principios de la Curación, pag 83. [14] The Tao of Physics F.Capra.NY, Bantam, 1977, pags.207-211 [15] Vitoulkas, ibid. [16] Principio de Mach. Teoria electrodinamica cuántica de Campo .(en Vitoulkas, ibid.) [17] El Proceso de Convertirse en Persona. [18] Algo común a los terapeutas centrados en la persona es el” olvidarse” del diagnóstico nosológico previo para poder acompañar el proceso inividual de ese paciente en particular. [19] Reflejo: una de las actitudes terapéuticas de Rogers [20] La enfermedad como Camino. T. Dethlefsen y R. Dahlke. P&J Editores,1989. [21] al que más tarde llamo también Fuerza Vital, Principio Vital y Dinamismo Vital [22] La búsqueda de un solo remedio, único para cada caso, es considerada una verdadera practica hahnemaniana. El uso del término Homeopatía Unicista es aclaratorio contra la mala práctica, pero redundante. [23] Gran maestro de la Homeopatía; fundador de la Escuela Medica Homeopática Argentina. [24] Organon de la Medicina, paragrafo # ,Samuel Hahneman
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